lunes, 30 de septiembre de 2013

La DAdá CabareT esta creando un monstruo

Ahora que vuelvo a tocar
y la música me abraza
enseñándome a vivir de nuevo.

Ahora que voy por la calle sonriendo
como si el cielo fuese de colores
y es porque tengo una banda de seres de luz,
que me cuidan las espaldas.

Ahora que me apasiono como el primer día,
que viajo sin billete
y me emborracho los domingos.

Ahora que tengo sueños que se cumplen,
que vuelvo a bailar con los gigantes,
que me reconozco en mis hermanos de batalla,
ahora que compartimos el mismo suelo,
que me siento indestructible...

Ahora que camino entre bastidores
por el cabaret del mundo,
ya no me importa nada,
ahora me doy cuenta de como lo necesitaba.

Ahora que son tiempo de crisis
y la ley seca enseña sus colmillos,
que somos perseguidos
y nos falta el aire.

Ahora es el mejor momento de salir a bailar,
se ha convertido en necesidad,
¡Corre Jack! reúne a la banda
que vuelva a sonar el jazz
que suena swing en mi corazón.


El swing no es sólo un estilo de jazz o una forma precisa de manejar el palo de golf, sino un don del alma, cuya gracia no se adquiere a ningún precio. Se tiene o no se tiene. Swing significa oscilar, balancearse, mecer, blandir, hacer girar: son acepciones del verbo que se refieren a un movimiento armónico, que va de dentro a fuera del cuerpo hasta convertirse en aura. Las personas privilegiadas que tienen swing lo transfieren sin darse cuenta a cualquier acto cotidiano de su vida con una especie de ondulación espiritual. El swing se manifiesta al caminar, al sentarse o levantarse del sillón, al dar la mano a un amable desconocido, al llamar al camarero, al contar una historia a los amigos en la sobremesa sirviendo al mismo tiempo el vino, al agradecer con una sonrisa irónica un elogio merecido, al firmar un talón con o sin fondos, al mirar a los ojos con una intensidad medida al chico o a la chica que te gusta en la esquina de la barra, al acercar la copa a los labios, al hacer el amor, al desperezarse por la mañana, al echar media galleta al perro, al bostezar. El swing va más allá de la armonía corporal, del encanto personal no aprendido en ninguna escuela. El swing también es una forma de encajar con elegancia los golpes bajos que da la vida y de volver al anonimato después de un gran éxito: en este sentido tiene una conexión íntima con la moral laica o la fortaleza de espíritu. Quien tiene la gracia del swing aplica esta fórmula ondulante, oscilante, balanceante para salir indemne de cualquier infortunio, obligándolo a girar suavemente sobre si mismo hasta controlarlo por completo. Algunos placeres tienen swing, otros no. La melancolía tiene swing, la molicie también; en cambio, ningún cabreo lo tiene. Fumar ha dejado de tener swing y tampoco lo tiene el dar lecciones apuntándote con el dedo. Tienen swing algunos pases de Zidane, el Ferrari de Schumacher en las curvas, el ritmo de ciertos cuentos de Borges, el triple salto mortal de los acróbatas, el andar fluyente de algunas mujeres y la elasticidad del guepardo ante la presa. Es muy difícil encontrar swing en los políticos. Kennedy alcanzó el nivel de seducción requerido, pero a mi juicio el rey del swing, moral, físico y espiritual es Mandela, sin ninguna duda. Ante cualquier ser que uno se tropiece en la vida bastará un sólo movimiento para descubrir si ha sido elegido por los dioses. Un estilo de cruzar las piernas, una forma de tener la copa en la mano. Todo es blues, todo es jazz. Algún silencio es swing.


MANUEL VICENT 25/07/2004





lunes, 23 de septiembre de 2013

DaDá Cabaret abre sus puertas... WELCOME!!!

La locura es más bonita que la pálida razón ¡seamos todos nosotros mismos! ¡Vivamos por nuestra propia cuenta! ¿Qué es la democracia? La vida, elaborada con el miedo por nuestro pan del padre nuestro de cada día.


Queremos reír, reír, y hacer lo que nos manden los instintos. No queremos democracia, liberalidad, detestamos el consumo intelectual, no temblamos ante el capital. Nosotros, que tenemos el intelecto por una técnica, un recurso, NUESTRO recurso.


¡Queremos crear todo por nosotros mismos!
¡El dadaísmo es la única forma del arte contemporáneo que a luchado por una renovación de los medios de expresión y contra el ideal clásico de cultura del ciudadano amante del orden y de su última derivación, el expresionismo!


El Club Dadá defendió durante la guerra la internacionalidad del mundo, es un movimiento internacional antiburgués!


¡El Club Dadá esta a favor del propio experimentar!
Raoul Hausmann


Dadá es el triunfo de la razón cósmica sobre el demiurgo. Dadá es el cabaret del mundo, al igual que el mundo es el cabaret Dadá, Dadá es dios, espíritu, materia y guisado de ternera al mismo tiempo.
Alexis.



El dadaísmo no era una corriente del arte ni una tendencia en la poesía, ni tenía que ver con la cultura. Fue fundado durante la guerra en el Cabaret Voltaire.


Dadá quería ser más que cultura, y quería ser menos, no sabía bien lo que quería ser. Por eso, si me preguntan, qué es dada, les diría que no era nada ni quería ser nada. Por tanto, dedico esta ponencia a los respetables poetas de la nada.


La conciencia universal no necesita de un dios.
Dadá es el caos del cual surgen mil órdenes que vuelven a ser tragadas por el caos dadá. Dadá es el desarrollo y contenido de todos los grandes sucesos universales.
Huelsenbeck